CÁTALOGO
Aralia Balfouriana
La Aralia Balfouriana, conocida botánicamente como Polyscias balfouriana y también llamada Aralia Balfour o Aralia Plato, es una planta tropical de interior muy apreciada por su porte elegante y su follaje distintivo. Sus hojas grandes, redondeadas y de textura firme le dan una presencia decorativa única, mientras que su capacidad de desarrollar un tronco leñoso con el tiempo aporta estructura y carácter a los espacios interiores. Además de su valor ornamental, es reconocida por su contribución a la mejora del ambiente interior.
Apariencia:
Presenta hojas brillantes con forma de “plato”, generalmente de color verde profundo y bordes en tonos blanco o crema. Su crecimiento es erguido y frondoso, con un aspecto arbustivo que puede evolucionar hacia una forma más arbórea.
Luz:
Prefiere luz brillante e indirecta. Las variedades variegadas requieren mayor iluminación para mantener sus patrones de color. Evitar el sol directo intenso, ya que puede quemar las hojas.
Riego:
Mantener el sustrato ligeramente húmedo, sin encharcar. Permitir que los primeros centímetros del sustrato se sequen entre riegos. Es sensible al exceso de agua, que puede provocar pudrición de raíces, y también a la sequedad prolongada, lo que puede causar caída de hojas.
Humedad:
Requiere humedad ambiental media a alta. En interiores secos se recomienda la nebulización regular o el uso de bandejas con piedras y agua para evitar la pérdida de hojas.
Temperatura:
Mantener por encima de los 16 °C. La temperatura ideal oscila entre 18 °C y 24 °C. Proteger de corrientes de aire frío y cambios bruscos de temperatura.
Poda:
Responde muy bien a la poda, lo que favorece un crecimiento más compacto y permite darle forma, incluso con fines ornamentales tipo bonsái.
Apariencia:
Presenta hojas brillantes con forma de “plato”, generalmente de color verde profundo y bordes en tonos blanco o crema. Su crecimiento es erguido y frondoso, con un aspecto arbustivo que puede evolucionar hacia una forma más arbórea.
Luz:
Prefiere luz brillante e indirecta. Las variedades variegadas requieren mayor iluminación para mantener sus patrones de color. Evitar el sol directo intenso, ya que puede quemar las hojas.
Riego:
Mantener el sustrato ligeramente húmedo, sin encharcar. Permitir que los primeros centímetros del sustrato se sequen entre riegos. Es sensible al exceso de agua, que puede provocar pudrición de raíces, y también a la sequedad prolongada, lo que puede causar caída de hojas.
Humedad:
Requiere humedad ambiental media a alta. En interiores secos se recomienda la nebulización regular o el uso de bandejas con piedras y agua para evitar la pérdida de hojas.
Temperatura:
Mantener por encima de los 16 °C. La temperatura ideal oscila entre 18 °C y 24 °C. Proteger de corrientes de aire frío y cambios bruscos de temperatura.
Poda:
Responde muy bien a la poda, lo que favorece un crecimiento más compacto y permite darle forma, incluso con fines ornamentales tipo bonsái.